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Testimonios 2018-01-10T10:15:19+00:00
Jacqueline Garcia Gil
Jacqueline Garcia Gil
“Me llamo Jacqueline García Gil, he sido paciente de Lidia. La primera vez que fui a consulta estaba muy nerviosa, no me gusta hablar de mi vida personal, pero Lidia me hizo sentir muy cómoda no me presionaba hablar de nada que no quería, solucionó mi problema me ayudó a comprender la vida y quién era, a valorarme y no llevar una carga de emociones sobre mis hombros. Gracias a ella mi vida desde hace 5 años ha cambiado y sobre todo la de mi familia. Muchas gracias por todo.”
Nacho Cabas Gutiérrez
Nacho Cabas Gutiérrez
“Hola, me llamo Nacho y tengo que decir que en mi vida ha habido un antes y un después en mí como persona. El antes fue todo lo vivido hasta que llegué a la consulta de Lidia. En ese momento empezó a producirse el cambio en mí. El después comenzó terminado la terapia con ella y poniendo en práctica todo lo aprendido. Fue un momento muy importante en mi vida el haber sido paciente de ella, de lo que día a día doy gracias por ello.”
Yolanda
Yolanda
“Tras una separación dura me refugié en el trabajo y parecía que estaba saliendo del hoyo en el que había terminado.Entonces un problema en el trabajo basado en mentiras me llevó al fondo.Tuve tanto miedo a verme igual de mal que acudí a Lidia. Ella me ayudó a recordar quién era yo, a valorarme y hacerme fuerte. Pienso en los problemas en el momento que surgen y no antes. Lo que los demás puedan pensar de mí no tiene valor. Soy responsable de mis actos y mis palabras, no puedo controlar las de los demás ni esperar que actúen con mis mismas ideas. Deseaba que llegara el día de la consulta, me sentía relajada, cómoda y fuerte. Cuando ella me dijo que tenía que empezar a afrontar los miedos, creí que no estaba preparada, pero ella estaba en lo cierto, sí que lo estaba. Afronté los miedos al volver al trabajo y todo lo que me ha ido viniendo. Hoy puedo decir que me siento libre, soy totalmente independiente y sonrío como hacía años que no lo hacía.”
N.G.B
N.G.B
“Hace 2 años mi vida era un caos y no encontraba soluciones a nada, todo lo veía negro y me asustaba. Por todas estas circunstancias empecé a tener ataques de pánico, no quería estar sola, pensaba que me iba a dar un infarto en cualquier sitio, que tenía algo grave, que en el trabajo me trataban mal, que estaban en contra mía y todo producido por el estado de ansiedad que estaba pasando. Entonces decidí recurrir a ayuda profesional y me recomendaron, para mí hoy por hoy, a la mejor de las psicólogas, y creerme que no es la única que he visitado. Ella me ayudó muchísimo con sus pautas, su cercanía, su carisma, su manera tan cercana de tratarte y de hacerte ver que si no está en tu cabeza no existe. Eso no se me olvidará nunca, desde entonces todo ha cambiado, mi vida ha dado un giro de 360° grados. Ahora soy feliz, y quiero decir que no es que ella haga milagros, tú también tienes que querer curarte y poner todas tus ganas y fuerzas para poder superarlo. ¡Gracias por todo Lidia!”
Macarena
Macarena
“Estar en la terapia de Lidia, es encontrar el apoyo y acompañamiento en un proceso de autoconocimiento personal duro y difícil, pero en el que ella va dándote un cariño, una visión en la que vas calmando miedos, ansiedades y vas encontrando tus propias respuestas. Es un trato profesional y claro, pero cercano. Lidia te ayuda a conocer aspectos personales y aquellas cosas externas que pueden desequilibrarte, ayudándote a conseguir objetivos personales que suelen estar relacionados con la paz interior, felicidad y calma personal.
Personalmente, solo tengo palabras de agradecimiento.”
Ángela
Ángela
“Todos los años, cuando se acerca la Navidad, me pongo digamos “un poco tonta”, que junto con otros “factores de riesgo”, me llevaron a buscar ayuda. Como no sabía a quién acudir, pues utilicé a San Google, y cogí cita, hablando con mi gran amiga, me dijo “No, tú vas a ir a visitar a Lidia, que verás como te ayuda”. Dicho y hecho, allá que me presenté y tuve una sesión con ella, y después varias charlas por otra vía, la verdad que no sé cómo agradecerle lo mucho que me ha ayudado. La veo por la calle, y me da mucha alegría, no sé, me transmite tranquilidad y a toda persona que quiera pasar por su consulta, yo se la recomiendo, a mi en tan poco tiempo me ha ayudado mucho. Cuando charlo con mi amiga de nuestras cosas y nos referimos a alguien, decimos: a ésta la vamos a mandar a Lidia.”
Nuria Fernández Parra
Nuria Fernández Parra
Hola a todos, mi nombre es Nuria Fernández Parra, tengo 46 años y soy natural de La Línea de la Concepción, Cádiz.

A Lidia la conozco de antes de ser psicóloga, pero aquí no voy a contar nuestra historia personal, sino su trayectoria profesional y todo lo que me ayudó como Psicóloga, Sexóloga y Terapeuta en pareja, porque con ella toqué sus tres especialidades.

Os comento antes que nada como era mi vida antes de pasar por la consulta de Lidia:
Aunque estudié Ciencias de la Educación, lo que todos conocemos por Magisterio, era ama de casa, más que nada porque fue un acuerdo con el que entonces era mi marido, yo me encargaba de la casa, los niños y él de traer el dinero a casa.
Yo siempre había sido una persona sociable, alegre, segura de mí misma y con carácter. Poco a poco fui perdiendo mi personalidad sin darme cuenta, todo por agradarle y gustarle a él, lo tenía idealizado y no quería perderlo por nada del mundo, en cierto modo presentía que mi relación no era para toda la vida. Con esto quiero decir que no lo culpo a él, ya que yo fui la que cambié o me dejé cambiar.
En Julio del 2006, ella aún no había finalizado su carrera, yo estaba pasando por una grave crisis matrimonial, y no sabía que podía hacer, la llamé y le conté que mi matrimonio estaba llegando a su fin que no sabía cómo salvarlo, aunque sabía los motivos de esa crisis y sabía que no podía hacer nada, quería intentarlo.
Ella me aconsejó que podíamos hacer terapia matrimonial, que a veces en las relaciones se va apagando la chispa por la monotonía, se lo comenté a él pero se negó, ya que decía que él no tenía ningún problema, por lo tanto no pude hacer nada ya que era un trabajo en equipo.
A primeros de agosto, mis sospechas resultaron ser reales. Entonces fue cuando le pedí que se fuera de la casa, fue nuestra separación.
En ese momento él reconoció tener un problema y me pidió hacer terapia de pareja y le pidió a Lidia ayuda, empezamos terapia matrimonial, a veces a la consulta iba él solo, otras iba yo sola, otras los dos con ella, así estuvimos unos dos meses, no funcionó no por ella, sino por él, porque él no hacía nada por mejorar la situación, no era claro cuando hacíamos la terapia juntos, se negaba a hacer todo lo que ella nos mandaba como ejercicios…
Entonces decidí empezar yo las consultas con ella.
En ese tiempo yo tenía muchos miedos, miedo a verme sola, a que no pudiera salir adelante, miedo a que nadie me quisiera, cuando me miraba al espejo me veía horrorosa, con miles de imperfecciones, me sentía una persona torpe, negativa, inútil, no me sentía capaz de trabajar ya que nunca había trabajado. Uno de mis principales miedos era ponerme enferma y no poder atender a mis hijos ya que mi padre vive fuera y apenas tengo familia, aunque que tengo mucha familia de corazón, pero no estaba acostumbrada a pedir favores.
Conforme iba teniendo consultas con Lidia, fui dándome cuenta de que en realidad no era así, sino que me hacían sentir así. Poco a poco fui aprendiendo a quererme a valorarme, conforme iban pasando las semanas, los días de consultas con Lidia, yo me iba sintiendo más fuerte, era como si me pusieran una inyección de fuerza y seguridad.
Poco a poco fui encontrándome, volvía a ser la Nuria alegre, chistosa, payasa, independiente, valiente, sociable, cuantas veces me decía: ”Nuria tienes que abrir campos en tu vida, salir en sitios diferentes, conocer a gente distinta, escuchar otra música”, y todo eso me aterraba… A pesar de este gran cambio nunca dejé de ser la Nuria responsable, cariñosa, guardando las formas, conservando mis valores y mi saber estar….
Empecé a disfrutar de mi hogar, un hogar limpio de miedos a que llegara la factura de luz, teléfono, agua, sin miedos a la hora de hacer la compra, un hogar sin mentiras, inseguridades…
Lidia me enseñó quien ha de ser la primera en mi escala de valores, pasé de ser la última a ser la primera y tenía toda la razón del mundo, si yo no me quería, aceptaba, respetaba y valoraba, no podía pedir que lo hiciesen los demás. Con sus consultas me di cuenta que si yo estaba triste, mis hijos, mi padre y todos los que me querían estaban triste y ¡cuánta razón tenía!.

Con ella aprendí a ser ASERTIVA y ¡me encanta!.

A nivel sexóloga, ella me ayudó a eliminar todos los tabúes y escrúpulos que casi todos tenemos, me enseñó que el sexo forma parte de la vida misma, no quiero que haya confusiones, quiero decir que el sexo en pareja es cosa de dos, y que tiene que haber confianza a la hora de pedir, hacer, enseñar, que no nacemos sabiendo, que a lo mejor la otra persona cree que te gusta una cosa y tú por pudor no expresas lo que realmente te gusta o al contrario y no somos adivinos, como ella suele decir, la otra persona no es adivina, no sabe lo que quieres, tú puedes pedírselo y enseñarle.

A veces miro hacia atrás, y me asombro del cambio que ha dado mi vida, sobre todo del cambio que he dado yo, me siento segura de mí misma, capaz de casi todo, y digo de casi todo porque hay algo que me aterroriza y es conducir, pero no descarto hacerlo.
Tengo afán de superación a nivel personal, profesional, he tenido iniciativas que han sido muy fructíferas a nivel personal y emocional.
Actualmente estoy mucho más gordita, y cuando veo a Lidia, le digo, Lidia voy a tener que volver a ir a la consulta para que me regules, porque ahora aunque soy consciente de los kilos que tengo de más, cuando me miro al espejo yo me veo divina de la muerte, y es que no pierdo kilos, solo pierdo vergüenza.
Actualmente tengo pareja, llevo 7 años con él, pero sigo siendo yo, si hay algo que no me gusta lo digo sin miedo, si no me apetece hacer algo, lo digo también. A pesar de tener pareja me considero una persona libre, con esto no quiero decir que no respete a mi pareja, ni que le vaya a serle infiel, con esto quiero decir que no me considero propiedad de nadie, ni nadie es mi propiedad, tengo confianza plena en mi pareja a día de hoy.
Sinceramente ponerme en manos de Lidia, fue una de las mejores cosas que he hecho en mi vida, ella me dio las pautas para encontrarme, llegar a mi meta que no era otra cosa que ser feliz.
Hay muchas personas que relacionan a los psicólogos con locura y para nada, ellos son las personas que te enseñan, corrigen, te ayudan a vencer tus manías, tus miedos y te hacen ver la vida de diferente manera, porque nunca estamos en lo cierto, ni lo hacemos todo perfecto, te hacen reflexionar, en definitiva, te dan calidad de vida y te hacen ser mejores personas si tú pones de tu parte.

A todo aquel que me pregunta o me cuenta que está mal, yo recomiendo que vaya a su consulta y todos los que han seguido mis recomendaciones coinciden conmigo, ¡que es LA MEJOR!